domingo, 24 de julio de 2011

Insomnio







un viento espeso trae silencios
entre la tiniebla y las garras de un árbol

un frío abundante endurece la noche
y cruza mi ventana el cadáver de un astro

siento un cigarrillo prendido adentro
lo enciende una llama que ignoro


F.R.R.

Mendigo










Barbudo estoico de destrezas cadáveres,
pudiste haber sido el tumulto que te entierra.

Muñeco sin insignias,
sin prójimo ni afanes,
tu mano desde el piso se levanta
como la cola amputada de una lagartija inmóvil.

Marioneta alcantarilla de cordones enredados
pudiste haber sido yo
y mirarte y ser Pilatos.





F.R.R.

Los lobos y Leviatán










Discutíamos el barrio, lo que nos llevó a discutir el país, lo que nos llevó a discutir el mundo. Hablábamos más ocupados en evitar motes que en sostener posturas, cuando se dijeron estas situaciones: 
<<Un hombre pudiente da de lo suyo a otro. El beneficiado siente tanto agradecimiento, que toma en el interior de su espíritu la determinación de dar la vida por aquel hombre si llegara a ser preciso (hay quienes ante un acto de generosidad que no reciben con frecuencia sienten de esta manera sencilla y entrañable), procurándose asimismo una causa noble que no tenía.

>>En un equivalente segundo caso, el ayudado cae en la cuenta de todas las cosas de las que carece, reflexiona sobre esa injusticia y exige más.

>>En un tercer caso, el favorecido, con el mismo agradecimiento del hombre del primer ejemplo, considera que tiene ante sí una oportunidad de progresar y se las ingenia para hacer fructificar la donación>>.

Hubo otras variaciones pero las que nos importaron fueron éstas. Ignorábamos si en cada caso la ayuda era recta y honrada como ignorábamos cuál postura en respuesta era la más justa y favorable a los hombres. Estuvimos de acuerdo en que los procedimientos de la lógica y de la moraleja simplifican la realidad y, aunque nadie lo confesó, supimos que la única verdad era el íntimo sentimiento que cada caso nos provocaba.




F.R.R.